domingo, 21 de septiembre de 2008

Fantasía en estado puro

Leo Jim Botón y Lucas el maquinista, de Michael Ende. Al parecer, se trata de la primera novela de Michael Ende, que antes se dedicaba a la interpretación dramática. La novela, a los editores, se les hizo una historia muy larga, por lo que fue publicada en español en dos partes (la segunda: Jim Botón y los trece caníbales). Cuenta la historia del pequeño Jim, un niño negro que llega misteriosamente a una pequeña isla (Lummerland) y es pronto adoptado por todos los habitantes, pero especialmente por la señora Qué. Como la isla es muy pequeña, la llegada del pequeño Jim rompe el equilibrio, por lo que Lucas el maquinista y Jim deciden partir, a explorar el mundo. En primer lugar arriban a China, donde visitan a su capital Ping y tratan de entrevistarse con el gran emperador. Ende, en esta primera novela, no aprendía todavía a narrar con la maestría y soltura que muestra en Momo o en La historia interminable. En esta las descripciones son más morosas y las fantasías más elaboradas. Del mismo modo, todavía en esta novela los personajes no están del todo cuajados. Jim es más un nombre que un caracter. Un nombre y un color de piel que quiere indicar: aventura, extrañeza. Tiene su inspiración en el Tom Sawyer de Twain. Las aventuras son preciosas, los paisajes inspirados.

El misterio de la vida

Leo Nacer y otras dificultades. Historia cultural del enigma de la vida, de Francisco González Crussí, médico patólogo que ha devenido en filósofo y que se expresa literariamente. No es una filosofía sino una sabiduría la que recorre sus libros. Sabiduría: saber vivir, entender el principio y el fin, equilibrio en el vacío. Dueño de una cultura extraordinaria, que apunta lo mismo hacia Oriente que hacia Occidente, hacia Grecia y hacia la Francia de la Ilustración, González Crussí sin embargo tiene un centro claro: el cuerpo, su referente último. Le interesa desde el momento mismo de la concepción hasta más allá de la muerte (ya que ha dedicado un interesantísimo libro a las formas de preservación de los cadaveres.) Y lo sigue a través de todos sus pasos, como ningún otro escritor en nuestro idioma: por su nacimiento, crecimiento, enfermedad, salud, por sus cinco sentidos, por su cuerpo mental y por el cuerpo gastronómico, en fin, hasta la muerte misma, a la que se ha acercado en sendos volúmenes. Pero sobre todo algo reconozco en los libros de González Crussí: la bonhomía, la generosidad el espíritu abierto, la tolerancia hacia las creencias y la profunda comprensión del cuerpo, sus necesidades y sus vicios.  

La novela por dentro

Leo Aspectos de la novela (Universidad Veracruzana, México, 1961), de E.M. Fortser. Extraordinario novelista (Pasaje a la India, Maurice, El más largo viajeCuarto con vista), Forster fue invitado a finales de los años veinte a pronunciar una serie de conferencias en torno a la novela. Mediante un estilo coloquial, Forster va pausadamente examinando los componentes del quehacer novelístico: el relato, las personas, la trama, la fantasía, la profecía, la estructura y el ritmo. Sus observaciones son agudas y precisas, aun vigentes. Su brujula: el sentido común. No es un teórico propiamemente dicho sino un novelista que reflexiona sobre su materia prima. Inglés, es muy concreto, abundante en ejemplos, poco digresivo y dotado de una fina ironía y contenido sentido del humor. "Aspectos" es una manera de enunciar con modestia su propósito declarado de exponer la novela, de abrirla en canal y mostrar sus interiores al público.    

lunes, 15 de septiembre de 2008

Los ladrones del tiempo



Leo Momo de Michael Ende. Novela para niños. Su tema: el tiempo. Una bella reflexión novelada sobre la forma absurda que tenemos los adultos de trabajar mucho para luego "tener tiempo". Con el resultado consiguiente: cada vez trabajamos más y cada vez tenemos menos tiempo. Es la primera vez que me acerco a Ende, autor alemán. Cada noche le leo a mis hijos un fragmento de la historia. A veces se emocionan hasta los gritos. Aun de las partes "difíciles" de la novela, siempre se les quedan cosas, ideas sueltas, reflexiones más profundas. Una delicia, Momo. La historia de una pequeña niña huerfana que, con ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora, logran acabar con los ladrones del tiempo, los inefables "hombres grises". Mi hija me preguntó: ¿Y en México existen los hombres grises? Claro, le respondí, en mi trabajo me he encontrado con varios, alojados en el primer piso, el administrativo...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ciencia y poesía

Leo El elixir de la ciencia del ensayista y poeta alemán Hans Magnus Enzensberger. Combina este libro el ensayo y la poesía, ambos sobre el mismo tema: la curiosidad científica. ¿Poemas sobre científicos? Suena extraño, pero el resultado es muy bueno. A un poema sobre Charles Darwin le sigue un magnífico ensayo sobre el colisionador de partículas, a un poema sobre Malthus le sigue una sesuda reflexión sobre el tiempo o sobre el automatismo. Enzensberger es un autor deslumbrante. Sus reflexiones políticas son admirables.

El punto sobre la i de Deniz



Leo Los puntos sobre las íes de Gerardo Deniz, peor conocido como Juan Almela. Se trata de una antología personal, la segunda que realiza. La primera: Mansalva, fue publicada por el Fondo de Cultura y es quizá el primer libro que leí de Deniz. Lo leí con fascinación y horror. ¿Esto era poesía? Pues sí. Había versos deslumbrantes (en los cuales oía ecos claros de Saint John Perse y de Alí Chumacero), pero también había humor, mucho humor socarrón, y formas complejísimas. Me atrajo su lenguaje, su desden por la poesía, sus anticlimáticas conclusiones. Comencé a frecuentar sus libros, a descifrarlos, a paladearlos. Conocí al poeta. Me hice su amigo. Escribí varios ensayos sobre su obra, compuesta por una decena de poemarios y de un par de libros raros. Tiene dos libros de cuentos. Tiene un libro en el que combina sus poemas con glosas eruditas sobre el orígen de estos. Practica el epigrama y el poema extenso, el poema intelectual y el poema demasiado carnal. Es un poeta irónico que no desdeña el vuelo lírico. Es un extroardinario poeta.

China por dentro


Leo Horas chinas del patólogo y escritor mexicano Francisco González Crussí. Tradiciones, impresiones y relatos de una cultura milenaria. De este fascinante autor he leído media docena de libros: Día de muertos, Mors repentina, Notas de un anatomista, La fábrica del cuerpo, Sobre la naturaleza de las cosas eróticas, Los cinco sentidos, Nacer y otras dificultades, Venir al mundo y Partir es morir un poco. González Crussí combina con gracia y talento diversos saberes: es médico patólogo connotado, pero además es un ensayista de fuste. Sus temas: el cuerpo, la muerte, el nacimiento, la diversidad humana. Su cultura es extraordinaria, lo mismo domina la literatura de su especialidad (que pone al servicio de un humanismo pesimista) que diversos saberes literarios y filosóficos: lo mismo domina los clásicos grecolatinos que los ilustrados franceses, la novela moderna y el tratado medieval, y ese saber no se extiende sólo en temas sino en culturas, ya que domina como pocos tanto los afluentes principales de Occidente como de Oriente. Casado en segundas nupcias con una doctora china, González Crussi ha viajado por China, pero sobre todo ha leído sobre ese remoto y aún ahora exótico país. Uno de sus ensayos más interesantes, de los contenidos en este libro, es su reflexión acerca de la posibilidad de que los olmecas, una de las civilizaciones fundadoras de la grandeza prehispánica, tuviera un orígen chino. Gastronomía, literatura, filosofía, antropología, medicina, muchos saberes condensados en una obra, como todas las de González Crussí, sabia y demasiado humana.

La revolución persa



Leo El Sha o la desmesura del poder del periodista y escritor Ryzsard Kapuscinski. En los años ´80, ya depuesto por una revolución atípica: religiosa y antimoderna, el Sha de Irán con sus millones y su corte se instaló en México, en la paradisiaca Cuernavaca, la Cuernavaca de Malcolm Lowry y de Thelonius Monk. Un monarca en el exilio da lástima, despierta piedad. Pero esa empatía hubiera desaparecido de haberse leído en ese momento esta crónica-reportaje de Kapuscinski. Fue un déspota, un tirano de la peor especie. Derrochó la riqueza petrolera de Irán. Era común que a un ciudadano cualquiera lo detuviera la policía secreta, lo torturara, los golperara sin piedad y con método, para luego, por fin, preguntarle: "¿Cómo se llama, qué hace usted?" Promovido como emperador (Sha) por su padre y por los ingleses y norteamericanos, Reza Pahlevi de entrada permitió un regimen democrático. Pero el gusto le duró muy poco a los iraníes. Harto de los desplantes democráticos y aperturistas de su Primer Ministro (desplantes como el de nacionalizar la industria petrolera), lo hizo encarcelar. Desde entonces, instauró en Iran una dictadura cruel, sanguinaria, implacable. Acabó con la economía y con la inteligencia. A los jóvenes inquietos se les invitaba (y ayudaba con becas) a que estudiaran fuera de Irán, en un viaje comunmente sin retorno: a los que no aceptaban, se le apresaba,. se les destrozaba su vida. Eso, dice Kapuscinski, más que la revolucióin islámica, es lo que explica el levantamiento popular y el derrocamiento del Sha.