
Leo Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento (FCE, 2007) de George Steiner. Maestro del pensamiento, maestro de la crítica, Steiner siempre nos sacude y siempre nos refresca con sus visiones pesimistas. Para Steiner, como para Schelling, la “vida del intelecto” significa experimentar tanto la melancolía como la capacidad de sobreponerse a ella. Steiner, en diez brevísimos capítulos, expone las razones por las que se siente limitado o exhausto. En el primero reflexiona acerca de los límites de nuestra razón: no podemos pensarlo todo, no podemos nombrar lo inexpresable: “no sabemos si lo que nos parece indefinido no es, en realidad, ridículamente estrecho e irrelevante”. En el segundo, constata que no podemos controlar el pensamiento, en muy pocas ocasiones de la vida diaria podemos concentrarnos plenamente, el resto del tiempo divagamos, sentimos, papaloteamos. Tercero, casi siempre utilizamos ideas adquiridas, es muy rara la ocasión (casi un milagro) en la que producimos una idea nueva. Cuarto, es muy difícil arribar a la verdad: “el lenguaje es enemigo del ideal monocromo de la verdad”. Quinto, pensar es una operación tremendamente despilfarradora, la mayoría de nuestros pensamientos “son, en una proporción abrumadora, difusos, sin objeto, dispersos e inexplicados”. Sexto, el pensamiento, salvo en contados casos, se limita a su propia esfera íntima, muy pocos de nuestros pensamientos “transforman” la realidad: “Habitualmente, la previsión, la proyección, la fantasía y la imagen están por encima de la realización”. Séptimo, “el pensamiento más inspirado es impotente ante la muerte”. Octavo, estamos encerrados en nosotros mismos, es casi imposible saber lo que piensan los otros, incluso los más próximos: “El amor más intenso, quizá más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente, entre soledades”. Noveno, todos podemos “pensar”, pero sólo unos cuantos piensan: “Heidegger confesó lúgubremente que la humanidad en su conjunto aún no había salido de la prehistoria del pensamiento”; cuando se torna demasiado visible, cuando no puede cobijarse bajo la especialización y la codificación hermética, la pasión intelectual y sus manifestaciones provocan odio y mofa. Y décimo: el pensamiento no puede dar respuesta a la cuestiones más esenciales de la vida, “la historia de los sucesivos intentos de probar la inmortalidad o la existencia de dios equivalen a una de las crónicas más embarazosas de las condición humana”. Todo lo que George Steiner señala es difícil de refutar, sí, y sin embargo... sin embargo, al leer las diez razones por las cuales Steiner se decepciona del pensamiento, uno siente que al nombrar esas imperfecciones, nos acercamos, aunque sea sólo un poco, al pensamiento verdadero, a la esperanza.
1 comentario:
Gracias por compartir estas reflexiones de Steiner. Hoy precisamente lo necesitaba
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