Leo, con horror e indignación crecientes, Prueba de fe, de la periodista Sanjuana Martínez. Reportaje extenso sobre la red de cardenales y obispos mexicanos involucrados en la protección de sacerdotes pederastas. Casualmente lo leo cuando el Papa Benedicto XVI, de visita en los Estados Unidos, se ha referido en extenso a los curas paidofilos, que han mermado la credibilidad (y las finanzas) de la Iglesia católica en norteamérica. Miles de millones de dólares ha desembolsado la Iglesia para zafarse de esas acusaciones. En México, las víctimas de estos delitos suelen ser de familias pobres, sin recursos para conseguir grandes abogados ni hacerse justicia de ningún modo. El Padre Maciel, mexicano, era un depredador infantíl. El daño que hizo es inconmensurable. El libro de Sanjuana es valiente, estrujante, pero mal escrito. Abundaré en ello más adelante.

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