martes, 6 de mayo de 2008

Los pastores del infierno

Leo La explotación de la fe. Pastores que abusan sexual y económicamente, de Jorge Erdely. Las estadísticas son las siguientes: el 12% de los médicos y terapeutas han tenido alguna vez trato sexual con sus pacientes; se calcula que el 35% de los sacerdotes, pastores y líderes religiosos. La relación más común es la del sacerdote con mujeres (en forma de amasiato consentido o de violación o abuso en el marco de la confesión), y menos infrecuente, aunque más grave, es la paidofilia, la pederastia. En México son aproximadamente treinta mil personas las que pueden oficiar misa, de esas un tercio ha estado expuesta a situaciones de abuso sexual. Diez mil posibles violadores es una cifra monstruosa, aberrante. Más lo es teniendo en cuenta la impunidad de que gozan los sacerdotes en nuestro país. Un ejemplo, Succar Kuri, un pederasta de Cancún, abusó de una veintena de jovencitas; se fugó a Estados Unidos, fe apresado y extraditado, y actualmente purga su condena. Kamil Nacif está cerca de compartir su situación. Por el otro lado, Nicolas Aguilar, un cura poblano acusado de violar más de cien niños, 90 en México y 30 en los Estados Unidos, no sólo está prófugo sino que todavía oficia misa, se defiende con dinero de la iglesia, cuenta con protectores de la talla del Arzobispo Norberto Rivera. El violador civil está preso, el violador religioso, está libre y protegido, siendo que este último violó cuatro veces más menores que el otro. El libro está mucho mejor escrito e investigado que el de Sanjuana Martínez: el horror es el mismo.

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