lunes, 15 de septiembre de 2008

Los ladrones del tiempo



Leo Momo de Michael Ende. Novela para niños. Su tema: el tiempo. Una bella reflexión novelada sobre la forma absurda que tenemos los adultos de trabajar mucho para luego "tener tiempo". Con el resultado consiguiente: cada vez trabajamos más y cada vez tenemos menos tiempo. Es la primera vez que me acerco a Ende, autor alemán. Cada noche le leo a mis hijos un fragmento de la historia. A veces se emocionan hasta los gritos. Aun de las partes "difíciles" de la novela, siempre se les quedan cosas, ideas sueltas, reflexiones más profundas. Una delicia, Momo. La historia de una pequeña niña huerfana que, con ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora, logran acabar con los ladrones del tiempo, los inefables "hombres grises". Mi hija me preguntó: ¿Y en México existen los hombres grises? Claro, le respondí, en mi trabajo me he encontrado con varios, alojados en el primer piso, el administrativo...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ciencia y poesía

Leo El elixir de la ciencia del ensayista y poeta alemán Hans Magnus Enzensberger. Combina este libro el ensayo y la poesía, ambos sobre el mismo tema: la curiosidad científica. ¿Poemas sobre científicos? Suena extraño, pero el resultado es muy bueno. A un poema sobre Charles Darwin le sigue un magnífico ensayo sobre el colisionador de partículas, a un poema sobre Malthus le sigue una sesuda reflexión sobre el tiempo o sobre el automatismo. Enzensberger es un autor deslumbrante. Sus reflexiones políticas son admirables.

El punto sobre la i de Deniz



Leo Los puntos sobre las íes de Gerardo Deniz, peor conocido como Juan Almela. Se trata de una antología personal, la segunda que realiza. La primera: Mansalva, fue publicada por el Fondo de Cultura y es quizá el primer libro que leí de Deniz. Lo leí con fascinación y horror. ¿Esto era poesía? Pues sí. Había versos deslumbrantes (en los cuales oía ecos claros de Saint John Perse y de Alí Chumacero), pero también había humor, mucho humor socarrón, y formas complejísimas. Me atrajo su lenguaje, su desden por la poesía, sus anticlimáticas conclusiones. Comencé a frecuentar sus libros, a descifrarlos, a paladearlos. Conocí al poeta. Me hice su amigo. Escribí varios ensayos sobre su obra, compuesta por una decena de poemarios y de un par de libros raros. Tiene dos libros de cuentos. Tiene un libro en el que combina sus poemas con glosas eruditas sobre el orígen de estos. Practica el epigrama y el poema extenso, el poema intelectual y el poema demasiado carnal. Es un poeta irónico que no desdeña el vuelo lírico. Es un extroardinario poeta.

China por dentro


Leo Horas chinas del patólogo y escritor mexicano Francisco González Crussí. Tradiciones, impresiones y relatos de una cultura milenaria. De este fascinante autor he leído media docena de libros: Día de muertos, Mors repentina, Notas de un anatomista, La fábrica del cuerpo, Sobre la naturaleza de las cosas eróticas, Los cinco sentidos, Nacer y otras dificultades, Venir al mundo y Partir es morir un poco. González Crussí combina con gracia y talento diversos saberes: es médico patólogo connotado, pero además es un ensayista de fuste. Sus temas: el cuerpo, la muerte, el nacimiento, la diversidad humana. Su cultura es extraordinaria, lo mismo domina la literatura de su especialidad (que pone al servicio de un humanismo pesimista) que diversos saberes literarios y filosóficos: lo mismo domina los clásicos grecolatinos que los ilustrados franceses, la novela moderna y el tratado medieval, y ese saber no se extiende sólo en temas sino en culturas, ya que domina como pocos tanto los afluentes principales de Occidente como de Oriente. Casado en segundas nupcias con una doctora china, González Crussi ha viajado por China, pero sobre todo ha leído sobre ese remoto y aún ahora exótico país. Uno de sus ensayos más interesantes, de los contenidos en este libro, es su reflexión acerca de la posibilidad de que los olmecas, una de las civilizaciones fundadoras de la grandeza prehispánica, tuviera un orígen chino. Gastronomía, literatura, filosofía, antropología, medicina, muchos saberes condensados en una obra, como todas las de González Crussí, sabia y demasiado humana.

La revolución persa



Leo El Sha o la desmesura del poder del periodista y escritor Ryzsard Kapuscinski. En los años ´80, ya depuesto por una revolución atípica: religiosa y antimoderna, el Sha de Irán con sus millones y su corte se instaló en México, en la paradisiaca Cuernavaca, la Cuernavaca de Malcolm Lowry y de Thelonius Monk. Un monarca en el exilio da lástima, despierta piedad. Pero esa empatía hubiera desaparecido de haberse leído en ese momento esta crónica-reportaje de Kapuscinski. Fue un déspota, un tirano de la peor especie. Derrochó la riqueza petrolera de Irán. Era común que a un ciudadano cualquiera lo detuviera la policía secreta, lo torturara, los golperara sin piedad y con método, para luego, por fin, preguntarle: "¿Cómo se llama, qué hace usted?" Promovido como emperador (Sha) por su padre y por los ingleses y norteamericanos, Reza Pahlevi de entrada permitió un regimen democrático. Pero el gusto le duró muy poco a los iraníes. Harto de los desplantes democráticos y aperturistas de su Primer Ministro (desplantes como el de nacionalizar la industria petrolera), lo hizo encarcelar. Desde entonces, instauró en Iran una dictadura cruel, sanguinaria, implacable. Acabó con la economía y con la inteligencia. A los jóvenes inquietos se les invitaba (y ayudaba con becas) a que estudiaran fuera de Irán, en un viaje comunmente sin retorno: a los que no aceptaban, se le apresaba,. se les destrozaba su vida. Eso, dice Kapuscinski, más que la revolucióin islámica, es lo que explica el levantamiento popular y el derrocamiento del Sha.

lunes, 11 de agosto de 2008

Steiner o la alegría de un pensamiento triste



Leo Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento (FCE, 2007) de George Steiner. Maestro del pensamiento, maestro de la crítica, Steiner siempre nos sacude y siempre nos refresca con sus visiones pesimistas. Para Steiner, como para Schelling, la “vida del intelecto” significa experimentar tanto la melancolía como la capacidad de sobreponerse a ella. Steiner, en diez brevísimos capítulos, expone las razones por las que se siente limitado o exhausto. En el primero reflexiona acerca de los límites de nuestra razón: no podemos pensarlo todo, no podemos nombrar lo inexpresable: “no sabemos si lo que nos parece indefinido no es, en realidad, ridículamente estrecho e irrelevante”. En el segundo, constata que no podemos controlar el pensamiento, en muy pocas ocasiones de la vida diaria podemos concentrarnos plenamente, el resto del tiempo divagamos, sentimos, papaloteamos. Tercero, casi siempre utilizamos ideas adquiridas, es muy rara la ocasión (casi un milagro) en la que producimos una idea nueva. Cuarto, es muy difícil arribar a la verdad: “el lenguaje es enemigo del ideal monocromo de la verdad”. Quinto, pensar es una operación tremendamente despilfarradora, la mayoría de nuestros pensamientos “son, en una proporción abrumadora, difusos, sin objeto, dispersos e inexplicados”. Sexto, el pensamiento, salvo en contados casos, se limita a su propia esfera íntima, muy pocos de nuestros pensamientos “transforman” la realidad: “Habitualmente, la previsión, la proyección, la fantasía y la imagen están por encima de la realización”. Séptimo, “el pensamiento más inspirado es impotente ante la muerte”. Octavo, estamos encerrados en nosotros mismos, es casi imposible saber lo que piensan los otros, incluso los más próximos: “El amor más intenso, quizá más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente, entre soledades”. Noveno, todos podemos “pensar”, pero sólo unos cuantos piensan: “Heidegger confesó lúgubremente que la humanidad en su conjunto aún no había salido de la prehistoria del pensamiento”; cuando se torna demasiado visible, cuando no puede cobijarse bajo la especialización y la codificación hermética, la pasión intelectual y sus manifestaciones provocan odio y mofa. Y décimo: el pensamiento no puede dar respuesta a la cuestiones más esenciales de la vida, “la historia de los sucesivos intentos de probar la inmortalidad o la existencia de dios equivalen a una de las crónicas más embarazosas de las condición humana”. Todo lo que George Steiner señala es difícil de refutar, sí, y sin embargo... sin embargo, al leer las diez razones por las cuales Steiner se decepciona del pensamiento, uno siente que al nombrar esas imperfecciones, nos acercamos, aunque sea sólo un poco, al pensamiento verdadero, a la esperanza.

martes, 5 de agosto de 2008

Borges, el infinito

Leo "El aleph", de Jorge Luis Borges, en la extraordinaria edición que para El Colegio de México prepararon Julio ortega y Elena del Río Parra. "Este es el primer intento -dicen los editores- de establecer un texto de Borges a partir de su manuscrito en una edición crítica. Contiene un excelente estudio introductorio, un facsímil del original (en el que, además de la minúscula letra de Borges, se pueden apreciar sus tachaduras, sus correcciones, sus vacilaciones), la edición crítica del relato, con notas ilustrativas y pertinentes, aparte de un un puñado de lecturas del mismo, por Emir Rodríguez Monegal, Roberto Paoli, Daniel Devoto, Maurice Blanchot, Saúl Sosnowski y un par de textos del mismo Borges. En el último de los textos de Borges, comenta: "Fuí derrotado por Madame Bovary. Nunca me interesó. Fui derrotado por la aburrida familia Karamazov. No me interesaron nunca". Leer a Borges siempre, aparte de un gran placer, es un desafío. La lectura de El aleph, en esta edición crítica, me deparó una tarde extraordinaria.